
la fe es un salto al vacío.
Al vacío casi lleno.
Lleno de dudas,
de cemento ardiente,
de frases que no acaban
saliendo de la boca,
de zapatillas para el agua,
de monigotes y rayas.
El amor, entonces
¿es un acto reflejo
de la fe?
¿Y a donde salta el amor?
¿A un tejado quebradizo?
¿A los pies de la ilusión?
Un salto en alto,
un salto de talones firmes
un salto que te lleva
hacia atrás
una y otra vez,
hasta que sople un buen viento,
hasta que remontes.